La Asociación Mexicana de Heridas A.C., nace desde 1993, y se constituye legalmente en el año 2002, por el interés de sus integrantes, para difundir los Conceptos Actuales en el manejo de las Heridas, sin ningún fin de lucro, interactuando con gremios mutidisciplinarios; que estrechan lazos con Universidades para su debida y legal difusión, tanto teórica como practica, reuniendo de esta forma, el ámbito médico, enfermería, paramédico y a la población en general. Ello sin dejar de considerar a ingenieros en sistemas de computación, ingenieros químicos, e industriales, biomédicos, biólogos, zootecnistas, entre otros, que intervienen en la investigación y análisis de los proyectos y estudios a futuro de la materia.
Funciones que se desarrollan con el manejo de heridas infectadas, pie diabético, quemados, cualquier tipo de úlcera, heridas crónicas y agudas, que nos permiten conocer alteraciones de cicatrización y su debida reparación general, total e idónea, siendo esta, un proceso que toma aproximadamente un año ocho meses, en estados no patológicos, es decir, sin enfermedades agregadas como problemas cardiovasculares, insuficiencia renal, cáncer, sida, por citar algún ejemplo, y sin dejar en la medida de lo posible, secuelas antiestéticas y disfuncionales.
Actualmente, la renovación (restitución) de cicatrización, amplió el estudio de sus fases, para facilitar el debido manejo y comprensión en el uso de apósitos avanzados u otros medicamentos de alta tecnología.
Todas las heridas contienen microorganismos, (bacterias) pero la mayoría de ellas, no están infectadas.
El espectro (capacidad de acción y resultado que se espera del medicamento, que se receta), entre la flora microbiana (bacterias por atacar) y el huésped (paciente), puede, gradualmente, llegar a un punto en el que, el proceso de cicatrización de la herida se altera o deteriora, o incluso, pueda provocar la aparición de efectos secundarios localizados y nocivos para este, contraproducentes, a grado de generar la muerte de la persona.
Al existir esta transición, lo indicado es llevar a cabo intervención quirúrgica inmediata, para prevenir la infección.
Una de ellas (intervención quirúrgica) es la Desbridación, que se define como el retiro de material de detritus o necrosado, (tejido sin vida) y esta puede ser llevada a cabo por varias técnicas.
Cabe destacar que, la desbridación que se hace referencia, dependiendo su profundidad y amplitud, limita y constriñe al profesionista titulado facultado, a practicarla, ya que se correría el riesgo de obtener resultados contrarios a los esperados, incrementando la zona lesionada, aumentando su extensión y profundidad, y con ello el dolor, la incomodidad y economía del paciente.
El temor de infección en la herida a tratar, con independencia de su etiología (origen), ha propiciado la búsqueda de métodos para controlarla. Búsqueda que ha encontrado elementos constantes, durante toda la historia y evolución en el cuidado de las heridas, que se han conjugado con equipos de rehabilitación para continuar y acelerar el proceso cicatrizal en forma idónea, y optima.
Proceso cicatrizal, que encontró su momento crucial a mitad del siglo pasado; en los 50’s, con el descubrimiento de los antibióticos. Revolución célebre en el control de las infecciones bacterianas, que corre peligro de perder importancia, debido a la aparición de microorganismos resistentes.
El aumento de la resistencia bacteriana, ha justificado el uso de una serie de opciones terapéuticas con remedios tradicionales. Compuestos tópicos como son la plata, urea, papaína, yodo y la miel.
Este ultimo, (miel) que por siglos, ha sido y es un tratamiento óptimo para las heridas, desconociendo la reacción de los diferentes 73 tipos de miel existentes, y que sin embargo, desde tiempo atrás, tiene clasificada y aprovecha Australia.
El grado de colonización bacteriana (cantidad de bacterias permitidas) en una herida, y considerada como aceptable, varía en función del tipo de tratamiento propuesto.
Las heridas que en forma necesaria conviene cerrar quirúrgicamente, pueden también manejarse mediante el uso de productos de bioingeniería (ciencia que aplica los avances tecnológicos en los seres vivos) con matrices, factores de crecimiento, colágenas y fibrina, por ejemplo.
Sin embargo, puede ser necesario que, los grados de colonización de las bacterias, sean más bajos, lo cuales permitirán erradicar totalmente ciertas especies de bacterias antes del tratamiento.
Para que una herida cicatrice, no es necesario que se esterilice, por lo que, en ningún momento se justifica el uso de antisépticos tópicos, con el fin de reducir la carga bacteriana de heridas, ya que retardan el proceso cicatrizal.
Por consiguiente, resulta indispensable y necesariamente urgente, agotar exhaustivamente, estudios de investigación que aporten información clara, precisa y fiable sobre la variedad y tipo de antimicrobianos y antisépticos, hoy día, comercializados y existentes en el mercado, así como necesario el modo de utilización, bajo qué condiciones y sus riesgos. Resulta evidente que, los productos tópicos, bien aprovechados, deben ser para el paciente un tratamiento eficaz.
Por tanto deberán ser utilizados de forma sensata, apropiada, inteligente y prudente, y entender que los Conceptos Actuales en el Manejo de las Heridas, van de la mano con la biotecnología, que desde hace varios años se desarrolla en nuestro País México. (Aproximadamente hace 21 años).
Fernando Francisco Uribe Tovar.
Fundador de la Asociación Mexicana de Heridas A.C.
Guadalajara Jalisco México.
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